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LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y EL TRASTORNO LÍMITE DE PERSONALIDAD

El trastorno límite de la personalidad comparte mucho más de lo esperable con la dependencia emocional (Castelló, 2012)

Las personas con trastorno límite:

·         Presentan un enorme miedo al abandono y al rechazo

·         Son muy inestables emocionalmente cambiando con bastante rapidez de la pena a la ira, o de ésta a la euforia

·         Poseen una especie de "amplificador" que produce que sus estados anímicos se multipliquen por diez y lo vivan todo con una enorme desproporción tanto en lo bueno como en lo malo

·         Son poco estables en sus vidas y en muchos casos no aguantan en los trabajos porque sufren de grandes "bajones" afectivos

·         Tienden a buscar afecto y aprobación y a engancharse en relaciones de pareja destructivas

·         Pierden el control de los impulsos cuando sufren alguno de estos "bajones" y pueden darse un atracón de comida, consumir alguna sustancia o comprar compulsivamente,por ejemplo; manifiestan agresividad hacia fuera en forma de explosiones de ira muy características, o bien la interiorizan con autolesiones, autocrítica muy fuerte, intentos de suicidio...

El trastorno límite de la personalidad comparte varias características con la dependencia emocional:

·         Necesidad de agradar a los demás.

·         Baja autoestima.

·         Tendencia a los enganches afectivos con parejas que no convienen, o con personas que simplemente utilizan para atenuar su intolerancia a la soledad.

·         Reacciones brutales de desesperación (en las personas con trastorno límite, a veces también con rabia) tras rupturas o abandonos.

·         Gran sensibilidad a los rechazos.

Además, personas que tienen un diagnóstico claro de dependencia emocional pueden tener periodos, a veces tras una ruptura, en los que manifiestan síntomas de trastorno límite de la personalidad. Sin embargo, como gran diferencia, destaca que las personas con dependencia emocional presentan vidas más estables, de forma que para los demás son completamente normales y no montan "escenas" como a veces hacen los individuos con trastorno límite, o aguantan sin problema en sus trabajos o en otras actividades que estén realizando.

Castelló (2012), ha llegado a la conclusión de que la dependencia emocional es también un trastorno de la personalidad, y una forma más atenuada y adaptada del trastorno límite de la personalidad. Incluso los patrones familiares que la misma ha propuesto como causa de la dependencia emocional aparecen exactamente igual en el trastorno límite. Piensa que se trata de personas similares pero que, por diversos motivos -la magnitud de las experiencias adversas, posibles factores biológicos que intensifiquen las experiencias emocionales en los individuos con trastorno límite...-, en los casos de dependencia emocional han sabido adaptarse mejor a la vida cotidiana y en los de trastorno límite algo peor, aunque existiendo fronteras muy difusas entre ambos problemas al punto de que se puede transitar de uno a otro, y de que la mayoría de personas con trastorno límite de la personalidad sufren adicionalmente de dependencia emocional.



Bibliografía

Castelló, J. (2012). La superación de la dependencia emocional. Como impedir que el amor se convierta en un suplicio. Ediciones Corona Boreals.




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